viernes, 14 de septiembre de 2012

EL MASAJE: lenguaje universal


Las primeras referencias a la palabra masaje datan de textos provenientes de la Antigua Mesopotamia (hace 4000 años) y está constatado que los antiguos Sumerios practicaban el masaje como tratamiento.
Parece evidente pensar que llevando tanto tiempo entre nosotros, la sociedad en general lo haya interiorizado como algo cotidiano y beneficioso. Y es que son muchos y sobradamente conocidos los beneficios  que aporta el masaje: relaja, alivia, estimula, activa, tonifica; y muy diversas sus modalidades: descontracturante, circulatorio, deportivo, estético, drenaje, relajante.

Cuando hablamos de masajes Valladolid, Barcelona, Hong Kong o Tetuán cuentan con grandísimos profesionales que hablan el idioma universal del masaje. Cada uno con sus protocolos y técnicas, pero todos con el mismo objetivo: el bienestar. Ahora bien, como en todas las profesiones hay que evitar el intrusismo y conocer nuestras limitaciones ya que los masajes tienen también sus contraindicaciones y cada terapia su profesional.

Pero más allá del concepto estrictamente terapéutico, el masaje es una forma de comunicación, es un lenguaje a través del tacto. La técnica se aprende, pero todos nacemos con el sentido del tacto. Todos necesitamos el contacto y lo buscamos constantemente. Es un acto reflejo: sin darnos cuenta todos nos auto masajeamos las sienes cuando tenemos dolor de cabeza o nos friccionamos el musculo que nos duele.  En definitiva:
"El masaje es sereno, íntimo, estimulante, alegre, grato; profundamente civilizado"
George Downing. "El libro del masaje"

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